¡Y no lo quieren!
Dicen que una influyente diputada oficialista, de la directiva legislativa, sería una de las más duras críticas de un alcalde de su partido y en cada reunión con la macolla de los camaradas, aprovecharía para intentar meterle una, dos y hasta tres puñaladas. Cuentan los chambrosos que militan en filas escarlatas que la doña no tendría ningún empacho en decir abiertamente lo que piensa del muchacho y hasta habría vaticinado que el "político" no llegaría a ser la carta presidenciable de el partido, como la majada piensa, pues sería cuestión de tiempo para que todos se enteren que el susodicho lo que busca son beneficios y fama para él y no cumplirle al oficialismo. ¿Qué habrá de cierto en esto?
Por las pensiones
Dicen que en la Casona tendrían broncas en el tema comunicacional por esto del plan para caerles encima a las pensiones... ¡perdón!, para modificar el sistema, pues no sabrían cómo "vender ese engendro", ya que estarían conscientes de lo impopular de la medida. Por eso, cuentan, las discusiones serían largas y constantes, y hasta ahora nadie habría sabido cómo manejar esa situación.
Eso de los ascensos
Dicen que los ascensos para una argollita es casi un hecho y el macizo lo aprobaría, como "regalo" para un oficial a quien consideran que ha servido "lealmente" a los intereses del oficialismo durante el anterior y el actual gobierno. ¿Será?



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